domingo, 30 de marzo de 2014

"AL FINAL DEL ARCOIRIS", TEATRO APOLO, CRÍTICA



AL FINAL DEL ARCOIRIS
Del inglés Peter Quilter. Con Karina K, Antonio Grimau, Federico Amador, Víctor Malagrino, y dirección musical de Alberto Favero. Rubros técnicos: trío de jazz de Alberto Favero. Escenografía de Héctor Calmet. Iluminación de David Seldes, Vestuadio de Pablo Bataglia. Dirección general Ricky Pashkus.
BIOPIC DE JUDY GARLAND DIGNA DE BROADWAY
Con inusual delicadeza y profundidad, “Al final del arcoíris” nos muestra los últimos años de Judy Garland que transcurrieron entre excesos de todo tipo, la relación con su último marido, Mickey Deans, y la compañía de Anthony, personaje que resume en sí a los músicos que estuvieron junto a la estrella hasta el final.
Once números musicales de melodías famosas pero que, curiosamente, no vamos a recordar al final de la obra, quiebran el clima de exceso y drama personal de Judy Garland. Para eso, la obra del inglés Peter Quilter se vale de una escenografía funcional: en segundos, el cuarto del hotel se transforma en un escenario con luces de “neón” destellando el nombre “Judy”. Y allí está ella, encarnada por una potente Karina K, una de las grandes voces nacionales.
Antonio Grimau como “Anthony” es el pianista sensible representando a la comunidad gay que adoraba a Garland (en el film “El mago de Oz”, dicha comunidad encontró simbología gay convirtiendo a Judy Garland en su ícono en años de gran incomprensión e intolerancia); Grimau dota de gran calidez y seducción a su personaje, atento a los desmanes de Judy, a la conducta sinuosa de Deans, preocupado por su adicción, y hasta enamorándose de esa mujer puro nervio y talento (hay un sketch de un beso que conmueve). Es un “Anthony” querible, simpático, con momentos de diálogos profundos y de puro disfrute.
Federico Amador nos sorprendió por su calidad y seguridad actoral dándole temperamento a Mickey Deans. ¿Bueno, malo, aprovechado, tolerante? El espectador deberá resolverlo. Amador, popular por sus personajes en televisión, tiene presencia escénica fuerte. Pisa como se debe.
Karina K es el centro de la obra, en ella descansa el peso del protagonismo y, en definitiva, la relación del resto de los personajes. Vastamente conocida y siempre aplaudida de pie, su “Judy” tiene la potencia de su voz, con esos finales alargados y fuertes en cada canción, aunque una pizca de profundidad en ciertas situaciones de humor mejorarían su gran performance.
Y, detrás pero de pronto en primer plano, aparece el maestro Alberto Favero junto a su trío (Alberto Puertas en contrabajo y Quintini Cinalli en batería), gran maestro de música. Su riqueza como intérprete es un plus invalorable para esta obra, que no es un musical pero tampoco deja de serlo.
Víctor Malagrino compone al locutor, el presentador, el periodista, logrando en cada situación el “physic du rol” perfecto, atinado. Se multiplica con habilidad y talento y es el personaje pivot de varios momentos. Los rubros técnicos son inmejorables: la escenografía tiene delicadeza y calidad, la iluminación es perfecta, el sonido también, como el vestuario, acomodado a los exigentes cambios que impone la obra. Nos quedan unas líneas para Ricky Pashkus en la dirección, que maneja los hilos de estos cuatro personajes así como la inclusión de los shows de Garland con maestría.
“Al final del arcoíris” es una de esas obras que engalanan la cartelera porteña, donde las actuaciones y la música nos van calando hondo de a poco pero implacablemente, donde se nos va seduciendo como quien no quiere, terminándose de pie y aplaudiendo a rabiar a un elenco digno de Broadway.
Elsa Bragato

lunes, 24 de marzo de 2014

"33 VARIACIONES", CRÍTICA, 2014



“33 VARIACIONES”, DE MOISÉS KAUFMAN
Teatro Metropolitan Citi, Buenos Aires.
DIRECCIÓN DE HELENA TRITEK. CON MARILÚ MARINI, LITO CRUZ, MALENA SOLDA, RODOLFO DE SOUZA, FRANCISCO DONOVAN, GABY FERRERO, ALEJO ORTIZ, NATALIO GONZÁLEZ PETRICH. PRENSA: SMW. TÉCNICA: Jorge Ferrari, Eli Sirlin, Mini Zuccheri, Susana Rossi, Pablo Abal, Jorge Pérez, Martín Henderson, Albertina Klitenik, Ana Passarelli, Verónica Alcoba, Florencia Antacle, Germán Rúa, Johanna Wolf, Sisso Chouela, Romina Juejati, Gabriela Koga, Diego Pando, Damián Zaga, Ariel Stolier. Productor General: Pablo Kompel.

Desde el tema propuesto hasta el más mínimo detalle, la puesta de “33 Variaciones” de Helena Tritek conmueve por su excelencia. La pieza es del venezolano Moisés Kaufman, radicado en New York y versa sobre la fascinación que tuvo el gran Beethoven con un mediocre vals de Anton Diabelli, editor del siglo XIX quien envió su vals a 50 compositores en 1819 y Beethoven, que en principio había sido el único en rechazarlo, posteriormente se tomó varios años componiendo variaciones sobre cuatro notas iniciales del trabajo de Diabelli. Kaufman recrea un paralelismo ficticio entre una musicóloga (Marilú Marini) que viaja a Bonn para analizar los originales del compositor, y el momento en que Beethoven inicia la composición de las variaciones, al mismo tiempo que compone su Misa y la Novena Sinfonía.
Dos épocas, dos tiempos diferentes, unidos por dos personajes. Una lo sueña. El otro contribuye a sus sueños desde el pasado con su música. Marilú Marini es “Catalina”, la empecinada musicóloga que padece de una esclerosis que va avanzando. Beeethoven está a cargo de otro gran actor, Lito Cruz. Poco son los actores que pueden encarnar al genial alemán por condiciones físicas y temperamento. Sin duda, además de Gary Oldman, está Lito Cruz. Malena Solda es la hija de la musicóloga, mientras que, en el plató, se despliegan con certera utilización del espacio, el pianista (el joven entrerriano Natalio González Petrick), el secretario de Beethoven (Alejo Ortiz), el enamorado de Clara-Solda a cargo de un medido y cálido Francisco Donovan, la curadora de las obras de Beeethoven que encarna Gaby Ferrero dándole el matiz germano requerido y el editor Diabelli, otra muy buena composición del reconocido Rodolfo De Souza.
La obra de Kaufman nos habla de la comprensión de la creación en sí, la turbulencia de la vida que genera trabas como una esclerosis y una sordera, el tesón por continuar el camino elegido, la comprensión de una hija a su madre, de un editor a su compositor y, en el medio, las personas que ayudan a unos y otros con piadosa generosidad. Y también nos descubre qué pudo pasar en el alma de Beethoven para lograr 33 variaciones sobre un pequeño tema musical (¿superar a las 32 de Golberg de Bach, tal como se indica? ¿Superarse a sí mismo en su genialidad, de la que era conciente?).
La puesta de Helena Tritek es portentosa, precisa y preciosa. La escenografía de Jorge Ferrari y el vestuario de Mini Zuccheri, desde lo visual deslumbran por una concepción minimalista que atrapa. La utilización de los laterales y del mobiliario marcan además búsqueda de una perfección escenográfica alcanzada. Y si bien la excelencia nos asombra a cada momento, caben señalar algunos momentos de actuación fascinantes: los actores cantan, los actores danzan, con afinación y gracia. Van cautivando al público con cada gesto. Marilú Marini tiene tamaña ductilidad física en el rol de esta madre musicóloga afectada por esclerosis que golpea el corazón por la naturalidad. Lito Cruz es el hallazgo para este Beethoven desmelenado, gruñón insufrible, que tiene la música en su cabeza y la sueña porque no puede escucharla más que allí, en su mente. Hay un momento en que Lito Cruz, con la ejecución de una de las variaciones a cargo de Natalio González Petrich (su ubicación en la escenografía es fantástica), se planta en mitad del escenario y va recorriendo las tonalidades de la obra, marcando los pianissimos y los fortissimos, intenta tocarla con sus dedos en el aire. En otra instancia, se produce el encuentro entre Catalina y Beethoven, hallazgos de Kaufman y de Tritek, de quien todo ha sido dicho ya.
Que Beethoven esté (reposición) en la cartelera porteña, que un elenco altamente probado haga suyo un escenario, que una de las mejores directoras sea la mano invisible que une almas, música y escenografía, nos indican que el teatro nacional es para seguir aplaudiéndolo de pie. La excelencia se adueñó de esta obra y este elenco en el corazón de Buenos Aires.
Elsa Bragato

lunes, 24 de febrero de 2014

"ADICTAS A VOS", CRÍTICA, ENERO 2014



ADICTAS A VOS

De Marcos Carnevale, junto a Andrés Gelos, Lily Ann Martin y Pablo Junovich. Con Betiana Blum, María Valenzuela, Cecilia Dopazo, Esmeralda Mitre y Erika de Sautu Riestra. Dirección de Marcos Carnevale. En Multiteatro.

BUENA. FLOJÍSIMO TEXTO CON ELENCO CONVOCANTE

Según se sabe, Marcos Carnevale pergeñó esta historia de cinco mujeres varadas en un aeropuerto, hace unos 8 años. La elección de un elenco altamente convocante es el mejor gancho de esta comedia pasatista, con moraleja y moralina incluidas, tibio argumento y flacos parlamentos (la frase “mi familia es una bosta” identifica a uno de los personajes). Son Blum Valenzuela, Dopazo y las más nuevas Mitre y Sautu Riestra quienes pelean con los diálogos, le ponen el cuerpo (aún con alguna exageración de parte de la siempre excelente Betiana Blum) a frases hechas y estereotipos televisivos, sacando adelante una comedia que, de no ser por ellas, sería un rotundo fracaso.

La escenografía es plana. Un texto vodevilesco sin puertas y con dos salidas laterales se ahoga en el escenario. Las actrices están sentadas en un preembarque, frente al público, con excepción de María Valenzuela que lo hace en asientos laterales y Sautu Riestra en un asiento ubicado atrás. Da sensación de escenografía con tinte egipcio, según el certero comentario de un colega.

La falta de dicción de las actrices, a excepción de María Valenzuela y Betiana Blum, en ese orden, hace que, en las filas traseras de la sala sean inaudibles. Cecilia Dopazo recita de memoria y casi sin expresión sus líneas. Una voz pequeña, finita, que debe ser mejorada. A Esmeralda Mitre y Erika de Sautu Riestra les hace falta expresividad menos convencional. Y destacamos, por si fuese necesario, las actuaciones de las mencionadas: Betiana Blum en un grotesco excelente y María Valenzuela es la dama exquisita, siempre estupenda.

Las mujeres tienen adicciones a algo. Betiana Blum a Julio Iglesias y viene de un estrato social semitumbero, frente a una por demás exquisita María Valenzuela, madre adicta a su hijo varón; Cecilia Dopazo encarna a un ama de casa de clase media alta adicta a su marido, Esmeralda Mitre se pone en el papel de una hija castrada por su padre por quien siente una fuerte adicción, mientras que Erika de Sautu Riestra es la amante adicta a un amor sin futuro de un hombre cuyo apelativo provocará un chispazo y dramatismo.
El planteo de Carnevale y los coautores es que estas mujeres se encuentren obligadamente en un lugar y allí deban conocerse y así entrelazar historias o bien adicciones afectivas. Como decíamos al comienzo, el elenco es altamente atrapante convirtiéndose en el gancho de esta comedia.. Escasa elaboración de personajes, trazados lineales de problemas psicológicos profundos, y una banalización de la compleja psiquis femenina, caracterizan a este texto que es taquillero por quienes están protagonizándolo. Sin duda alguna, trabajar en televisión tiene su lado bueno pero contagia tics insalvables para el cine y el teatro: la escenografía está dispuesta para las cámaras y los diálogos son remanidos e insulsos propios de las telenovelas. Nada de lo que decimos puede afectar la taquilla gracias al elenco que Carnevale supo elegir.

Elsa Bragato

jueves, 13 de febrero de 2014

"BOSSI BIG BANG SHOW", CRÍTICA 2014




BOSSI BIG BANG  SHOW
Dirección de Emilio Tamer. Dirección musical de Manuel Wirtz. Producción general de Diego Djeredjian. Productor Asociado: Jonatan Kassir. Elenco: Martín Bossi, Jorge Carna Crivelli. Orquesta: Cristian Torres, Mauro Bianchinelli, Ivan Barrios, Nahuel Aschei, Alejandro Becerra, Pablo Tomás Raffo, Catriel Galván, Nicolás Fridman, Julio Morales, Pablo Giménez, Julián Santagada, Juan Cordima, Francisco Cordima, Nelson Gesualdi. Coro: Gabriela Laguzzi, Paula Tapia, Lila Frascara, Sonia Savinell, Mariana Bugallo.Técnica: Sol Fariña, Daniel Feijóo, Alejandro lavallén, Romina Mengarelli, Elena Sapino, Vanesa Giordano, Juan Bar, Matías Fernández, Pablo Vaiana, Nelson Gesualdi, Gabriela Laguzzi, Christian Petrone, Andrea Czarnick, Gabriel Martínez López, Mike Sosa, Ary Hovassapian, Victoria Acilu, Antonella Campaniello, Mariana Laspiur, Mariana del Valle Zaballa, Melanie Hovassapian, Umay Elías, Camila Torres, Javier Laureiro, Nena Lopez, Julieta Tomaselli, Raquel Ibarra, Enrique Betancourt, Rodrigo Para Prana, Diego Roselli, Randich y Lavecchia, Gustavo Ledesma, Roberto Reyna, Sergio y Julio Pascoli, Claroscuro, Javier Grillo, Andrés Peña, UOP, Pablo Suárez y Gerardo Marquez, Luis Medina Carlos Fernández, Víctor Cabello Rivera, Juan Carlos Hougan, Walter Horacio Costa, Luis Penna. Prensa: Alejandro Veroutis. Boleteros: Gómez, Mistral, Quintero y Viñals.
Original, creativo, diferente. Martín Bossi es realmente un artista, alguien que sabe lo que significa pisar un escenario. En este nuevo show, Bossi Big Bang Show, el despliegue artístico, la utilización del espacio, la combinación de luces y orquesta en vivo, el coro femenino, la actuación de Manuel Wirtz y de Jorge “Carna” Crivelli, nos remiten a los grandes shows de Las Vegas.
Innovador, Martín Bossi nos plantea algo más que el humor de buen gusto: la reflexión sobre la música, el cine, el amor, con una crítica social que no cae en la ofensa sino en la reconsideración de pautas culturales. Desde una clave diferente: la sonrisa, la risa, el beso entre los espectadores o el “lento” que no debiera dejarse de lado aunque sea entre las butacas. Interacción con el público como en un enorme café-concert.
El show se abre a la manera de un gran recital, con una orquesta de jazz estupenda, jóvenes músicos que retoman la senda del gran Bubby Lavecchia y sus "jazzistas" (inolvidable Hugo Pierre). Martín Bossi desgrana una galería de cantantes que apabulla. Su Rod Steward o su Elthon Jones, por ejemplo, son insuperables. Asombra la calidad del coro femenino, magníficas voces que, por suerte, se pueden escuchar en un escenario porteño. Del mismo modo, las cuerdas de la orquesta impresionan por la fuerza y por la capacidad de actuación y levantando los arcos (impensado en el mundo clásico hasta ahora!), como ocurre con los músicos de la “jazz”, aunque esto es desde siempre.
Los  homenajes a Tato Bores, a Pepe Biondi con la participación filmada de Graciela Borges y su nietita, y a Alberto Olmedo conmocionan. Tato es perfecto, Pepe Biondi tiene su par en Bossi, impecable! El plato fuerte son Alberto Olmedo y Javier Portales (“Carna”, estupendo). Emotivo, un golpe al corazón, con esa salida a la avenida Corrientes por una sola noche más que nos deja mudos con los ojos llenos de lágrimas.
Nadie descubre nada al decir que Martín Bossi es un artista con mayúscula. Es un don, nació “así”, y nos regala su arte con humildad y generosidad. Fuera de lo común. Para aplaudir de pie a rabiar.
Elsa Bragato

viernes, 7 de febrero de 2014

BALANCE TV PORTEÑA 2013, POR ELSA BRAGATO




BALANCE DE LA TELEVISIÓN PORTEÑA POR AIRE 2013.-
Fue un año de altibajos y con mucho menor audiencia que el año pasado, cuando un éxito medía un promedio de 30 puntos de rating o, bajando un poco, 25, y este año un éxito logró 18 puntos con algún pico de 20.
Canal 13 estuvo en la picota por el caso de Marcelo Tinelli. Finalmente no hizo temporada, se dedicó a la vicepresidencia de San Lorenzo y firmó para empezar en el canal a partir de abril del 2014, vendiendo buena parte de su empresa Ideas del Sur y con la posibilidad de realizar productos para otros canales. Al desprenderse el grupo de su parte no tendremos Tinelli día y noche en la pantalla del 13 sino “repartido”.
El gerente Adrián Suar ensayó algunos cambios sin éxito: el “invento” de Lapegüe y Maru Botana los sábados, “Sábados en casa”, cambiando de horario porque no dio resultado, o bien el “Las tardes de Mariana”, con Fabbiani reemplazando a Mariano Iúdica. Éste quedó a cargo de la última parte del “Soñando por cantar”, suspendido durante el verano y con problemas serios entre dos integrantes del jurado. Rondó los 11 puntos los sábados a las 22.
El éxito le llegó con “Solamente vos”, con el mismo Suar en la actuación junto a una actriz taquillera por excelencia como es Natalia Oreiro. Arrancó con más de 20 puntos pero pasó rápidamente a los 15 de promedio. El otro producto “Farsantes” no cumplió con las expectativas a pesar del protagonismo de Julio Chávez y de la inclusión de un galán como Facundo Arana. Repuntó algo Telenoche ganándole este año a Telefé 2da edición y el batacazo de los domingos fueron los dos primeros meses de “Periodismo para todos” con Jorge Lanata por segundo año consecutivo en una pantalla a la que criticó duramente desde el canal 26.  No nos olvidamos del gran fracaso del unitario de Polka “Tiempos compulsivos”. Y del reciente estreno de “Mis amigos de siempre” que anda muy bien.
Por las tardes se mantuvo el programa de entretenimiento “A todo o nada” con Guido Kacskca, con más de 10 puntos algunos días. Y “Cuestión de Peso” tuvo que lidiar con Telefé perdiendo casi siempre. Los domingos fueron absolutamente perdidos, con excepción del ciclo de Lanata, para Canal 13 que terminó con 12 puntos su ciclo anual. Para ser justos, digamos que Adrián Suar salvó el año del 13 con su producto “Solamente vos”, aunque con la mitad del rating de Tinelli y ahora con “Mis amigos de siempre”. La adquisición fue Julián Weich, pero prácticamente sin difusión ni audiencia. Así como la novedosa inclusión de Roberto Pettinato en “CQC” con cambios de horarios, con un rating promedio entre 6 y 8 puntos.
Por el lado de Telefé hubo innovaciones pero también fiascos como “Los vecinos en guerra” que devolvió a la pantalla a Diego Torres luego de 11 años y un gran elenco. Un producto de Sebastián Ortega que se desinfló rápidamente y que muy lejos estuvo de llegarle a los talones a “Graduados” del 2012. El regreso de Susana Giménez apuntaló el prime time de los lunes, aunque sin Antonio Gasalla, y el programa que mejor les rindió fue “Tu cara me suena”, los lunes antes de Susana, además de mantener “Historias de corazón” con Virginia Lago y propuestas fílmicas muy interesantes. La repetición de “Casados con hijos” y “Los Simpsons” rindieron para sacarle algún punto de ventaja a las escuálidas tardes del 13, pero ya no lograron el rating del año pasado. Los sábados y domingos fueron fuertes por las buenas películas elegidas. Y hay que destacar la aparición de sitcoms de media hora a las 23 horas que, si bien no tuvieron una gran performance en rating, le dieron aire nuevo a la pantalla, desde los productos de Pablo Echarri y M. Seefeld como “Mi amor mi amor”, la primera producción de Mariano Martínez titulada “Mi problema con las mujeres”, hasta el muy nuevo “Taxxi…” de Gabriel Corrado, retomándose la senda de las tiras por la tarde. Axel Kutznezoff irrumpió en noviembre con “Extreme makeover”, y tuvo un rating apabullante: más de 18 puntos en el arranque, en un horario muy difícil como el de las 23 horas. Telefé Noticias 2da edición este año perdió frente a Telenoche por pocos puntos, si bien fue el segundo noticiero de aire más visto. Las mañanas con AM, un producto muy instalado, se mantuvieron pero con menos rating que en el 2012; “La pelu” logró su segunda temporada consecutiva con Florencia de la V sin pegarla en el rating. También fue el canal de los “realities” como “Celebrity Splash” y de las apuestas diferentes como “Aliados”, devolviendo a la pantalla aunque sin rating a Cris Morena. Entre los ciclos más notables estuvieron “Historia clínica”, los sábados, y la segunda parte de “Perdidos en la ciudad”, y el programa cómico del año, “Peligro sin codificar”, único en su género junto con “Peter Capusotto y sus videos” del 7. Así como el homenaje sabatino “Gracias por venir gracias por estar”, con Rozín y Prandi, que produjo momentos inolvidables con algunas de las figuras invitadas.
Canal 9 empezò a remozar su pantalla, plagada de productos extranjeros. Si bien esto no cambió en gran medida, le dio espacio a “Televisión x la Justicia”, su tercera parte, los miércoles a las 23 horas, productos de ON TV siempre apreciados, pero con muy poco rating. Se mantuvo y muy bien Bendita TV, siendo líder del canal en materia de rating, volvieron los chimentos con “Implacables” con Susana Roccasalvo y Carlos Monti (también en Magazine por las mañanas), sin superar los 4 o 5 puntos. Tampoco rindieron los noticieros y el canal se mantuvo en tercero y hasta cuarto lugar todo el año. Las novedades fueron dominicales: “Los Grimaldi”, el éxito teatral de la productora y actriz Nazarena Vélez, a las 13 horas y luego la reciente versión de las 14 de “Secretos de novelas” conducido por Carolina Papaleo, ambos sin rating suficiente para pelear con la competencia. Aún con poca audiencia, sigue los ciclos “TVR” y “Duro de domar”, mientras que se mantiene una joyita como “Puerto cultura” a la medianoche de los sábados, un ciclo interesante de reportajes, mientras que Robertino Tarantini está en las medianoches de domingo al lunes con “En estéreo”, que bajó el nivel de entrevistas al buscar música muy novedosa y no artistas tradicionales (hubo excepciones). La gran ausencia fue la de Viviana Canosa. Es de destacar un ciclo, también de medianoche, dedicado al país: “Argentina por argentinos”, que prácticamente no tuvo audiencia ni difusión.
América renovó su pantalla e hizo propuestas movilizadoras como devolver a  Mirtha Legrand los domingos al mediodía, incluir a Mauro Viale con sus informes, y tener a “Chiquita” los sábados por la noche, al principio una vez por mes y a fin de año todos los sábados. Renovó “Secretos verdaderos” con rating muy fluctuante y en caída, siendo su caballito de batalla “Intrusos” a partir de las 13 y, algunas veces, el programa de servicios “Los unos y los otros” con Andrea Politti e historias de vida en vivo conmovedoras. “Intratables” a las 22 tuvo rating al comienzo pero no en los últimos meses del año, salvo el tema a tocar, e “Infama”, en franca competencia con “Implacables” del 9. Por las mañanas, “Desayuno…” con Pamela David, y con panel totalmente renovado, se mantuvo en un promedio de 3 puntos. Hay que destacar los reportajes de Alejandro Fantino, quien ha logrado buena performance con “Animales sueltos” y el ciclo de fútbol dominical. También es el canal de los informes policiales y urbanos, muchos premiados en el exterior. No ocurre lo mismo con sus informativos que transitan esencialmente lo policial y no logran audiencia.
Canal 7 siguió siendo el canal que, sin contar a su caballito de batalla político “678”, ofreció una variada gama de programas, bien realizados. Desde el musical “Ecos de mi tierra” hasta la filmoteca diaria, con películas argentinas presentadas por Roberto Quirno, y las tradicionales joyas en blanco y negro alrededor de las 3 AM. Por la tarde, su programa ómnibus “Vivo en Argentina” permite que muchos artistas tengan un lugar donde expresarse, mientras que es de destacar “Teatro abierto” con 21 obras, conducido por Darío Grandinetti, una de las joyas de este año en la televisión por aire. A la medianoche de los viernes, ya sábado, se mantiene el ciclo “Otra trama” de Osvaldo Quiroga, un aporte a la cultura general. También hay que destacar la performance de “Fútbol para todos” que logró quedarse con el rating dominical la mayoría de los fines de semanas, algo impensado para el canal estatal. Y la segunda temporada de “En terapia” así como la nueva temporada de “Peter Capusotto y sus videos” no olvidándonos del excelente ciclo de interés general “Cocineros argentinos”. Y acaba de estrenar ficción a las 14 con “Esa mujer”, devolviendo a Andrea del Boca a la pantalla, incluso como productora.
En líneas generales, salvo los ciclos apuntados como relevantes o interesantes de cada canal (más por el rating que por el contenido), hubo ausencia de creatividad, demasiadas repeticiones de ciclos vistos hasta el cansancio, muchos programas con mediáticos y escandaletes y exceso de panelistas que ahorran dinero a las empresas de televisión al tener un elenco fijo carente de “celebrities” o “estrellas”. A falta de los escándalos de Tinelli, la tele supo autogestionarse los propios. Faltaron los musicales, con excepción del veinteañero programa “Pasión de sábado” de América destinado solo a un segmento muy especial de la teleaudiencia y también faltaron los conciertos de Canal 7 que, años atrás, tuvieron más presencia en la pantalla con su orquesta estable y ahora se habla de “despidos” de los músicos. La  televisión por cable aumentó notablemente su audiencia. El público, antes que ver las noticias comprimidas y sesgadas, oficialistas u opositoras, de los canales por aire, optó por las diferentes opciones del cable, incluyendo programas o segmentos con contenido no informativo.

BALANCE DE TEATRO 2013, POR ELSA BRAGATO



BALANCE DE TEATRO 2013.-
Desde el 1 de enero hasta el 30 de noviembre.

El año que termina, con alrededor de 400 obras estrenadas en el teatro oficial, el comercial y el off, tuvo una característica inusual: el surgimiento o bien el afianzamiento de numerosos autores de teatro nacionales que convocaron a través de sus propuestas, un hecho que dominó la escena nacional en todos los ámbitos mencionados.
A diferencia de otros años, hubo mucho menos unipersonales y, en cambio, tuvieron fuerza el stand-up, los shows de improvisación y el humor basado en imitaciones, siendo los más destacados Martín Bossi y Fátima Florez, Chamaco Peyronel, Los Macocos, Carne de Crítica y la superexitosa obra “Más respeto que soy tu madre”, con Antonio Gasalla, sin dejar de lado la revista nacional con Carmen Barbieri y Moria Casán como figuras indiscutidas, y los musicales, de los que destacamos dos nacionales “Camila” y “Manzi, la vida en orsai”, además de las obras de Pepe Cibrián Campoy y Angel Mahler, así como el supermusic-hall “Stravaganza”, de Flavio Mendoza.
Como curiosidad, los argumentos nacionales de los nuevos autores tuvieron dos pivots: los hechos históricos y el análisis de las relaciones intrafamiliares con los cambios a partir del matrimonio igualitario, así como las relaciones vecinales. Es decir, qué nos pasa con el “otro”, con el semejante. Valen destacar “Esposos y esposas”, “Mirá si siempre viviéramos así”, “Hablemos a calzón quitado”, “La flor de Irupé”, “Luz verde”, entre otros.
En el rubro histórico, hubo títulos muy interesantes como “Tierra del fuego”, sobre Medio Oriente, “De sobornar al olvido”, “Allende, la muerte de un presidente”, “Mi único muerto, El Che”, “1978”, “La pena de Shakespeare”, entre otras obras. Incluimos “el mundo maya” con la obra “La historia de Ixquic”.
Una manera de construir argumentos ha tomado fuerza y es “versionar” textos de autores universales como Calderón de la Barca, García Lorca en “Doña Rosita y Don Juan”, Strindberg con “Sipita Julicha” y “Brasas del resentimiento”. Chejov en “Patagonia en flor”, Kafka en “Bloque 40”, o Aristófanes y su Lisístrata en “Huelga de mujeres” así como se honró la memoria de Silvina Ocampo trabajando sus textos en “Reliquia”.
En el rubro musical, Pepe Cibrián Campoy y Angel Mahler repusieron “Calígula” y estrenaron una muy esperada versión de “Dorian Gray”, mientras siguió en carrera unos meses “Por amor a Sandro”. Al comienzo señalábamos “Camila”, añadiendo ahora “Encerra-2 en un club”, “Cartas en el aire”, “Embajador de amor”, “Vale todo”, “solitarios”, “Hambre por no llorar”, “Frida”, “Lo mejor de la copla”, “Los locos Adams”,  “Ámame a través de los años”, mientras que en el musical-religioso destacamos “Una mujer llamada María” y “El loco de Asís”, entre otros títulos importantes. El musical no solo estuvo en las salas comerciales sino que logró varias obras en el “off”.
Si bien el unipersonal le cedió paso en gran parte al “stand up”, hubo varios importantes por la aceptación del público tal como “Nada es imposible” de Roberto Pettinato, y “Juana  la loca”, también inscripta en el musical, de Pepe Cibrián Campoy, con una gran actuación de Patricia Palmer. Continuó el éxito de “Ya sé que te gusta el whisky”, de Edda Díaz, como “Niños de madera, “La niña en su jaula”, “Diana regresa”, “Pueden dejar lo que quieran”, “Córnea”, “Buscando sentido”, entre otros.
Los autores extranjeros que estuvieron en la escena argentina fueron, entre otros, Andrew Bowell, Paul Auster, Anton Chejov, Shakespeare con “Antonio y Cleopatra”, “Otelo”, “Tempesta” y “Ricardo III”, Alesandre de la Patelleire y Matthieu Delaporte con “Le prenom”, el descubrimiento del italiano Franco D’Alessandro y sus “Noches romanas”, Irwin Locke, P. Shaffer con la magnífica “Amadeus”, Edmund Rostand con una versión de “Cyrano de Bergerac”, García Lorca con “Yerma” “Bodas de sangre” y “Mariana Pineda”, Tennessee Williams, Moliére, Samuel Becket con “Los días felices” y “Esperando a Goddot”, Jean Genet con “El balcón”, y también la  escritora peruana Mariana de Althaus, entre otros autores.
Lo notable de este año fueron los autores nacionales, revalorizados.Tato Pavlosvki, Armando Discepolo, Norman Briski y Luis Agustoni fueron los más convocados y convocantes. Pavlovski tuvo cuatro obras, participando como actor en una: “Potestad”, “Asuntos pendientes”, “La espera” y “El señor Galíndez”, en la puesta de Daniel Loisi. Armando Discepolo, en obras realizadas junto a Discepolín y otros autores, tuvo montajes de “El organito”, “Mateo” y “Mustafá”. Briski, por su parte, montó dos obras : “Partida real” y “Las 5 Nereidas”. Luis Agustoni, en su sala “EL ojo”, actuó en una de las tres puestas y dirigió, además de escribir, “Los lobos”, “Claveles rojos”, y “Tiempo de partir”.
José Luis Muscari tuvo un gran año, a su vez, con “Póstumos” y “La casa de Bernarda Alba”. Otros autores nacionales llevados a la escena fueron Tito Cossa, Manuel Puig, Manuel González Gil, Mariano Moro, Alejandro Casona, Sergio de Cecco, Griselda Gambaro con “Querido Ibsen” y “La malasangre”, Mauricio Kartum, Susana Torres Molina, la curiosidad de la reposición de “Las boludas” del gran Dalmiro Sáenz, y la sorpresa de Eduardo Rovner con cuatro obras: “Tres obras cortas” y “Lejana tierra mía”. Carlos Gorostiza, uno de los “padres” de teatro abierto, estuvo presente con “A propósito del tiempo”. No menos auspicioso ha sido el debut de una obra póstuma de Manuel Puig: “Tristísima golondrina macho”. Destacamos la reposición de “Venecia”, de Jorge Accame, y el estreno de “Verona”, de Claudia Piñeiro.
Como novedad, se produjo el regreso de Pablo Alarcón al teatro con “Discurso sobre la servidumbre voluntaria”; texto y dirección propios, mientras que volvieron a dirigir Edda Díaz, Tina Serrano, Lorenzo Quinteros, Roberto Antier, Héctor Bidonde, y Arturo Puig dio la sorpresa así como Graciela Dufau junto a Hugo de Urquijo en “La mujer justa”.
Regresaron a la escena, de diversa manera, Mercedes Carreras en “El café de los angelitos” y María Alexandra en textos de Raso Caprari en “El mesón del Sur” así como el teatro escuela Lo de Guidi reabrió sus puertas bajo la dirección de Hugo del Barrio.
El teatro nacional tuvo dos estrenos basados en la vida de Lorca: “El último amante de Lorca”, y “Los últimos cuatro días”, así como la obra “Una relación pornográfica”, de Philippe Blasband, llevada al cine por Frederic Fonteyne, con Darío Grandinetti y Cecilia Roth,
Sin contar los festivales, desde los “inusuales” hasta los que se realizan en el conurbano o el Teatrisimo de la Casa del Teatro, el de Shakespeare y el de Beckett, entre tantos otros, hubo una variedad de subgéneros de los que mencionamos algunos:
Biodrama: “Dos hermanos
Opera insolvente: “La malcriada”
Grotesco renovado: “Rojo pasión rojo sangre”
Teatro Callejero: “La runfla”
Autoría colectiva: “Chanco jabalí”,“Monstruo”, “El nombre de marisol”:
Teatro vecinal colectivo: Catalinas Sur, 30 años
Road movie: “Curacó, agua de piedra”.
Clowns : “No sé si puedo”, “Vuelo”
Psicomagia: “Amor de mis amores”
Improvisación con tarot: “22 arcanos”
Teatro acrobático: “Diente de León”.
Teatro multimedia: “Quién mató al director” de Fernando Alvarez, y “Discurso de la servidumbre voluntaria”, de Pablo Alarcón, entre otros.
Este panorama es apenas un sobrevuelo por la escena porteña. Quedan muchas obras fuera de este somero resumen que solo tiene el valor de rescatar a los autores que son, año a año, los más transitados en la escena nacional. Shakespeare, Chejov, Lorca, Moliere, Beckett, Harold Pinter, suelen ser los infaltables de cada temporada. Entre los nacionales, Cossa, Kartún, Gambaro, Gorostiza, Discepolo, son la base y de allí todas las novedades, versiones, y matices que nos regalan nuestros artistas con sus actuaciones y con sus creaciones. Maravillosos.
Síntesis: más stand up que unipersonales, teatro multimedia, temática sobre las nuevas familias y las relaciones humanas, versiones de textos universales, y revalorización de los autores nacionales con una mayor producción en los musicales autóctonos.
Elsa Bragato